domingo, 8 de septiembre de 2013

AMANECIDA


Prisionera del miedo 
la amanecida
tiene ojos de niña
todavía,
y como todos sueña
y como todos vibra.

¿Quién le quitó el hilo
de la risa
que al viento volaba?
¿Quién escondió el filo
de la vida?

Bombardeos de sangre
en las camisas
dejan augurios ciegos
en sábanas frías.
Y en los ojos hambre
y sed en la vista.

Prisionera del miedo
la amanecida
aguarda la suerte 
de soñar sin prisa,
Y como todos tiembla
y como todos suspira.

¿Quién viene negras
las pupilas
a cerrar el amargo trato?
¿Quién en la espera
el asombro pisa?

En Damasco, ciudad 
de basares y vida,
la sombra del infortunio
deja ver su ruina.
Y es muerte su nombre
y es miedo su firma.

Prisionera del miedo
la amanecida
aguarda enternecida
todavía,
y como todos espera,
y como todos porfía.

M.A.N.H. (8/9/13)


martes, 3 de septiembre de 2013

Residuos

Residuos por todas partes. Residuos
del sol, en el suelo, en una charca.
De huellas que, pisadas en la arena,
ni vienen ni van y el mar las tapa.
De nubes, troceadas por la prisa
del aire, en lo alto de las miradas.
Del calor, en camisas que la acera
lleva de un sitio a otro, transpiradas.
De besos, en los labios de las puertas,
en el febril envés de las mañanas.

Residuos, marcas, improntas. Residuos,
en el vaivén sonoro de las aguas.
En palabras que el viento esparce
como hojas que, de luz, se disfrazan.
En instantes de pupilas que chocan
entre el gentío, envueltas en sábanas.
En el asfalto de los pasos dados,
como sonámbulos, entre fantasmas.
En el barro de manos que se juntan,
buscando la expresión necesaria.

Residuos acuciantes. Requeridos
como levadura para la masa.
Apropiados, en forma de pequeños
flashes en la memoria, como cartas.
A salvo del cansancio eterno conque
volvemos la cabeza en la distancia.
Empozados en lo hondo de la sombra
más oscura, que antecede al alba.
Hirvientes en la sangre circulante,
dando sentido al pulso de las alas.

M.A.N.H. (01/09/13)