martes, 19 de julio de 2011

Yo también

          Yo también soy hijo de la llama,
acepté el destino de la ceniza,
recorrí con pies de fuego rescoldos
de despojos sometidos a la pira.
Me engañó la luz que temblaba rota
entre sombras de sueños que ardían. 

Tropecé con el reflejo del brillo
que anegaba el silencio, parecía
fluir despacio entre volutas de humo
negras, cegando oscuro mis pupilas.
Me engañó el verde olor de la madera
que ocultaba su seca disciplina. 

Y soy hijo del calor asfixiante
conque se fundieron redondas mentiras
para sostener las puertas abiertas
que luego de golpe cerrarían.
Me engañó la pálida mirada
de la pregunta muda y sin vida. 

Soy hijo de la llama, me quemaba
la roja luz del viento que respira,
avancé con su estandarte candente
hasta el ocaso clavado entre astillas.
Me engañó la fuerza de su rostro,
herido de gusanos, que la pudrían.

                                 MANH (21/5/2011)

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