“Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales”
Silvio Rodríguez
El aguacero, del ojo por ojo,
desentraña su apuesta inmediata
y llueve
contra pronóstico.
Es azul
el caballo en llamas.
Y,
en la cáustica niebla nocturna,
nubarrones de avispas sedientas.
Trasciende,
quizás,
el guiño de un diente,
un solo diente
amarillo,
que ilumina los deseos del hombre
que ilumina los deseos del hombre
- fiera bajo la lluvia -
que,
nuevamente,
bordea el precipicio.
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Precipicio. Imagen extraída de la red. |